12 sept. 2017

FUTBOL INFANTIL: CUANDO LA PRESION PESA MAS QUE LA DIVERSION
Nota de Juan Cuccarese, publicada en www.rionegro.com.ar

La situación se repite todos los fines de semana. Adentro de la cancha, los más pequeños juegan y tratan de disfrutar del fútbol. Tratan. Y he allí el problema. Porque si no pueden disfrutarlo no es tanto por ellos mismos. Quien haya visto un encuentro de fútbol de categorías inferiores entenderá de que estamos hablando. Y aquel que no, debe saber que esta nota hace foco en los padres de los jugadores de formativas. Porque varios de ellos son, directa o indirectamente, los responsables de que muchos chicos dejen de disfrutar de lo más sano del fútbol, que es el juego. 
“¡Andá fuerte!”, “¡Partilo!”. “Devolvele la patada”. Esas y otras tantas frases irreproducibles se repiten semana a semana en las tribunas de las canchas tanto de Deportivo Roca, Argentinos o CIMAC como de equipos barriales. Lo más raro es que se trata de partidos de inferiores. La presión que se ejerce sobre los niños es tal que muchas veces los pequeños se bloquean, o hasta deciden dejar de jugar. Y hay una explicación. Varias, de hecho.

Una de las posturas proviene de Ubaldo Tribunsky, Coordinador de Fútbol del Deportivo Roca. “A mi modo de verlo, los padres influyen en un 100%, sea para bien o para mal. Creo que el fanatismo y los deseos de deportista no resueltos hacen que algunos tutores confundan el lugar que tiene su hijo en un deporte durante la edad infanto-juvenil. Entonces se pierde un valor importante como el respeto, justo en un momento de aprendizaje muy importante. Los adultos, en varios casos, caen en esto de ‘ganar o ganar’, y de algún modo todo se distorsiona y se pierde en cuestiones de violencia que rozan lo cotidiano y son trasladados a un partido de inferiores”, explica Tribunsky
Además, Ubaldo recuerda una frase que sirve de disparador. “Un profe decía que ‘había más presión en una casa antes de ir a jugar que en un estadio lleno’, y esto último refleja un poco lo que sucede a diario. A veces pienso que distinto sería ese fanatismo si esa misma energía estuviese puesta en cuestiones de afecto, atención, alimentación, salud, descanso e higiene; cosas que todo niño o preadolescente demanda, porque el eje fundamental en definitiva nunca es el fútbol sino el crecimiento, desarrollo y maduración de un niño deportista desde una mirada íntegra como ser social”. 
Federico Gómez, entrenador de Argentinos del Norte, tiene una postura diferente. “En general en todas las edades, el tema de los padres como elemento principal es una de las puntas del iceberg. La esencia del problema tiene que ver con la edad de los chicos y la construcción de referentes. Cuándo hay referentes demasiado inflamados o absolutamente ausentes, eso produce la reacción que vemos en los chicos ante las dificultades de aprender o resolver conflictos bajo presión”, explica Gómez.
Sin embargo, el DT afirma que los padres que presionan no son (por suerte) la mayoría. “Yo estoy en tres categorías, y de 60 padres son 4 o 5 los que gritan, no es mucho. Pero en el silencio del juego, hacen un ruido que choca. El trabajo del entrenador es justamente hacer de ese ‘alambrado’ algo invisible. Hay que tratar con el jugador y hacer lo imposible por no darse vuelta e interactuar con los padres, que es difícil”. 
Federico también afirma que “el padre es un elemento más, como el entrenador, los amigos, la escuela o la TV, que en realidad influyen sobre una mente o un carácter que se está desarrollando y es volátil y maleable”. Y afirma que la solución, al menos para él, pasa por otro lado: “Hay que encarar bien el trabajo de referente. No es fácil, porque necesita de cierta madurez como para también uno soportar presiones y que los chicos vean que está todo bien. Que sepan que están aprendiendo y que pueden errar”.
Si de padres hablamos, que mejor que tratar con uno. Marcelo Fernández es padre de un jugador de formativas del Deportivo Roca. Y al ser consultado sobre el tema, dejó una postura interesante. “Muchos quieren transmitirle a los chicos esa forma en que nosotros jugábamos, como si fuera una salvación eterna. Pero en realidad lo que hay que ver es si ellos están cómodos. A mi me pasó con mi hijo, pero cuando lo hablamos él me dijo que estaba bien, que se llevaba bien con los compañeros y el técnico y que si le tocaba ser suplente no tenía problema y si era titular tampoco. Ahí entendí que hay que pensar en lo que ellos quieren. Después con el tiempo verán si estuvo bien la decisión o no, pero la forma es esa, ver lo que quieren. Y desde la tribuna, los padres tenemos que mostrar el ejemplo, aunque a veces cueste. Es un juego y se puede ganar, perder o empatar. Es así de simple y de complicado al mismo tiempo”, expresa Fernández. 
Otro de los que opinó al respecto fue Fernando Fernández, jugador del Federal A de Deportivo Roca que pasó también por la dirección técnica en categorías inferiores. “La presión que ejercen algunos padres es mucha y desgraciadamente es mala, porque sólo pretenden resultados. Entonces, el chico sólo busca ganar y no piensa en las consecuencias. Me ha tocado siendo entrenador de inferiores el tema de tratar de hablar con los chicos para que toquen el tema en casa y no les griten, pero lleva mucho tiempo y trabajo. Yo me crié en otro fútbol, en Buenos Aires cuando mis viejos me llevaban a entrenar estaban siempre lejos de la práctica principal. Acá se ve mucho que los padres prácticamente se meten en la cancha, y están también en la semana ejerciendo mucha presión. En mi caso intentaba aislarlos un poco, no darles mucho espacio para que los chicos aprendan a manejarse solos. Y los fines de semana laburábamos en eso”. 
“Es mucha presión y es mala. Sólo quieren resultados, y así los chicos sólo quieren ganar. Hay que tratar de hablarlo, es difícil” Fernando Fernández, volante de Deportivo Roca. El volante ofensivo del Naranja agrega que “Si sacás a un padre y le pedís que espere a terminar el trabajo, que me ha pasado, se te enojan. Entonces es complicado. Para mi, la forma en que me crié es una forma, que ellos estén lejos de la cancha y no se metan constantemente en la práctica. Con reuniones ir marcándoles que gritándole a un chico, buscar un resultado como sea o en base a un grito no sirve, porque no damos ejemplo de nada”. 
En cualquier caso, la solución no parece estar clara. Pero hay algo en lo que todos coinciden: en plena etapa de aprendizaje, lo importante no es el resultado. Basta de presionar. Dejen que los chicos jueguen, que ya habrá tiempo para preocupaciones más adelante.
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